domingo, 25 de noviembre de 2012

TEMA 2: Unificación latina

La ley de la guerra, en el mundo antiguo, otorga al vencedor 

el derecho a disponer a su antojo del vencido. Puede 

destruirlo o apropiarse de sus bienes. También puede, 

guiado por la clemencia o el interés político, reconocer su 

existencia jurídica total o parcial, como si estos pueblos 

sometidos hubieran decidido negociar antes de su 

sometimiento. Puede convertirlos en aliados -socii- en virtud 

de un tratado común, pero ciertamente establecido en los 

términos que la potencia vencedora estipulaba y colocando 

en una posición de inferioridad al pueblo derrotado. Puede 

permitir que las instituciones de un pueblo pervivan y que el 

Estado intervenga, parcialmente, en algunos aspectos de la 

vida social. Puede, incluso, concederles la ciudadanía 

romana o imponerles, a titulo de compensación por su 

protección, contribuciones de guerra permanentes y levas 

de tropas destinadas a crear cuerpos auxiliares. Ciertamente 

las directrices políticas de Roma, a lo largo de muchos años 

de guerras ininterrumpidas, crearon un sistema 

administrativo que contempla la aplicación de fórmulas 

diversificadas. 

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