viernes, 25 de enero de 2013

Tema 7: Dia cualquiera de un romano:

Un dia normal de un romano rico: 
Las actividades que desarrollaban los romanos en los días laborables duraban, generalmente, de solo a sol, como vamos a ver ahora.
Se levantaban antes de salir el sol, sobre las 4:30 en verano y las 7:30 en invierno. Se lavaban la cara, los brazos y las piernas (el resto del cuerpo cada nueve días, en la época republicana, aunque si era época imperial se lavaban de cuerpo entero diariamente), y luego pasaban a la cocina a desayunar; y así ya estaban disponibles para sus ocupaciones.
Primero el ciudadano rico recibía en el atrio a los clientes (salviatio), los cuales saludaban al señor (salve), e incluso le daban la mano o un beso en la mejilla. Desde las 6:30 horas (en verano) se dedicaban a los asuntos personales, (visitas, votaciones, negocios, etc.) o también a asuntos públicos (en el caso de que fuera magistrado).
Al mediodía se suspendían los trabajos hasta el día siguiente y entonces se tomaba el prandium, una especie de almuerzo frío con frutas y vino. Después, hacia las dos de la tarde, se echaban la siesta, meridiatio.
A continuación de la siesta, cada nueve días en la época republicana, tomaban un baño de cuerpo entero. El ciudadano rico en su propia casa y el pobre en los baños públicos (thermae).
Seguidamente solía darse un paseo, y a la hora décima (sobre las cuatro de la tarde) se sentaban en la mesa para tomar la “cena”, la última y abundante comida del día.
Finalmente, acabada la cena, se iban a dormir.


Tema 6: La casa

Las casas romanas eran unas sencillas cabañas con formacircular que estaban rematadascon un techo en forma cónica.Más adelante fueronsubstituidas por las cabañas etruscas, de planta rectangularcon una entrada que iba a dar alAtrium, un vestíbulo central conpatio de luces, por donde sesupone que salía el humo.Entre las viviendas podemos distinguir entre: 


Domus:
 Insulae: 
Villa:



Tema 6: Muerte y funeral

Hasta el siglo II d.C. predomina la práctica de la cremación, pero a partir de ese momento toma fuerza la inhumación. Y es que antes de los cristianos dominaba la mitología romana. Según las creencias, incinerando al difunto el alma conseguía llegar más rápido a su destino. Después, con la aparición del cristianismo, vuelve con fuerza la idea de la inhumación (sobre todo a partir del siglo IV en el que comienza la producción de ricos y ornamentados sarcófagos).

Sarcófago romano: