En la Tarraconensis también nacieron figuras de primer orden. Marcial, natural de Bílbilis (Calatayud), enjuició a la sociedad en sus Epigramas. Quintiliano, nacido en Calagurris (Calahorra), dejó en sus Institutiones oratoriae una pieza maestra para la formación del orador.
La romanización supuso la adopción de muchos elementos de la cultura romana y, lo que es más importante, de muchos elementos que han pervivido en gran medida hasta nuestros días. Esos elementos son fundamentalmente tres: el latín, el derecho romano y la religión cristiana.