lunes, 3 de junio de 2013

Tema 10: El cómputo del tiempo

Los Romanos dividieron la duración de la luz del día en doce horas contadas desde el amanecer hasta el crepúsculo. Se referían a las horas con el ordinal, de modo que a la una la llamaban hora primay así sucesivamente hasta la hora duodécima. Podemos comprender rápidamente que si la una era el amanecer y las doce el atardecer, las seis, la hora sexta (de donde viene nuestra palabra 'siesta'), sería el mediodía.

Este sistema se adecuaba a los relojes de sol, pero tiene la pega de que las horas duran distinto tiempo según cada día y cada lugar. Así en el solsticio de verano tienen una duración máxima y mayor cuanto más al norte y en el solsticio de invierno mínima.


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