lunes, 3 de junio de 2013

Tema 12: El culto al emperador

El primer emperador romano, Octavio, renovó y restauró mucho de los cultos tradicionales romanos que habían caído en desuso a lo largo de la República, sobre todo en su fase final. En contrapartida, por un lado recibió un título de carácter religioso, Augusto, término que hasta entonces sólo se aplicaba a los templos consagrados según los ritos religiosos romanos; por otro lado, el propio emperador acabó siendo divinizado, de manera que, a partir de Octavio Augusto, la gran mayoría de los emperadores de los primeros siglos del imperio recibieron el título honorífico de Augusto, fueron divinizados, casi siempre en vida, fueron objeto de culto en Roma y en el imperio y en su honor se erigieron templos. Esta situación duró hasta el siglo III d. C. y dicho culto imperial tuvo un papel unitario; sin embargo, la irrupción del cristianismo y su adopción final como religión oficial del estado romano modificaron y suprimieron el culto imperial.

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